Pasamos cerca de un tercio de nuestras vidas durmiendo. Dormir bien es esencial, no solamente para permanecer alertas al día siguiente, sino también para mantenernos saludables, disfrutando de una mejor calidad de vida y aumentar la longevidad.
Los médicos saben que el proceso del sueño es regido o controlado por un reloj biológico, ajustado a un ciclo de 24 horas. Los indicadores de este mecanismo son determinados genéticamente y su sincronización depende de factores externos, como iluminación, ruido, olores, hábitos y tipo de colchón sobre el cual se descansa.
Los especialistas reconocen que la responsable de dicho engranaje es la melatonina, hormona producida en el cerebro por la glándula pineal. La melatonina empieza a ser segregada tan pronto como el sol se oculta, como un aviso para que el organismo se prepare para "dormir".
Cuando este proceso se inicia, la temperatura corporal disminuye de
En 1953, se descubrió la existencia de la fase del Sueño profundo, que tiene lugar justamente cuando soñamos. Esta nueva fase fue nombrada REM (Rapid Eyes Movement -Movimiento Rápido de Ojos). Actualmente, los científicos ya saben que el sueño se divide en cinco fases, que se repiten cíclicamente, durante la noche.
Nuestro desempeño físico y mental está directamente ligado a una buena noche de descanso. El efecto de una noche en vela es semejante al de la embriaguez leve, ya que afecta y perjudica la capacidad motora y de razonamiento de la persona. Es decir, sin el descanso necesario, el organismo no puede cumplir una serie de funciones importantísimas.
En un estudio realizado por
En investigaciones de laboratorio, los animales utilizados en la pruebas no soportaron más de 10 días sin dormir. La consecuencia: muerte por infección generalizada.
En cuanto descansamos en la cama, una especie de ejército de reconstrucción actúa recuperando las "bajas" acumuladas en el período de actividad y alerta. De esta manera se prepara al cuerpo para la "guerra del día siguiente".
Durante la fase del sueño profundo, las proteínas son sintetizadas en gran escala. Esto tiene por objetivo mantener o expandir las redes de neuronas ligadas a la memoria y al aprendizaje. En ese proceso, el cerebro ordena la producción y liberación de hormonas, como la melatonina, e incluso, la hormona del crecimiento. Esto garantiza al individuo longevidad y mayor jovialidad. También regula los niveles de otras substancias responsables de la regeneración de células y cicatrización de la piel.
Por consiguiente, está claro la enorme importancia del sueño y del descanso en nuestras vidas, y que el colchón es uno de los factores que contribuye determinantemente a mejorar la calidad del sueño y a sincronizar nuestro reloj biológico. Recomendamos dedicar el tiempo necesario para obtener información sobre los diferentes modelos de colchones, sus características, beneficios y niveles de confort y soporte. En el Punto de Venta es indispensable probarlos, tomándose el tiempo necesario, hasta escoger el colchón que más se ajusta a sus necesidades, preferencias, estilo de vida, peso y estatura.